jueves, 27 de noviembre de 2014

Del Fandom Literario Rancagüino


¿Existe? Probablemente no. Como ciudadano, me tocó ver -y vivir- la total nulidad, y si hay alguien allá afuera no se presenta. El escritor es mañoso desde nacido y la idea de verse rodeado de demasiadas almas puede parecer esquiva. Cada uno de ellos es una isla, y el lector, en general, parece abogar sólo por los best sellers o novelas con más de cuatro décadas de recorrido.

En los liceos se empeñan en leer literatura oxidada, y la figura del difunto Castro es cabecera en labios conformistas. Rancagua, ciudad minera, es también de conciencia floja, pues se conforma con un pasado lejano.

No veo improvisación, y los poetas muestran más de lo mismo. Orgulloso estoy de haber iniciado un proyecto como Chile del Terror, teniendo como principal herramienta las redes sociales y un grupo humano esforzado y decidido. El libro físico, que se resumió en una antología, corrobora el trabajo por más de dos años. Ellos son colegas, pero resultan más amigos con los que compartí cerveza. 

A Rancagua le falta inspiración y movimiento. No sea que llegue el día donde digan que, acá, nunca pasa nada y nos quiten hasta el crédito por la torta pompadour.

Rancagua, donde nunca pasa nada.

martes, 25 de noviembre de 2014

Neon Pall


El eco de la noche.
El silencio de lo negro.
Aquellos ojos pálidos,
De musa engreída y corazón de cartón.

El arado en el verde de los sueños.
Monstruos que susurran.
Aquel sueño infinito,
Donde volaba sobre hierba palidecida.

El humo del cigarro.
Mi reflejo imperfecto en la ventana.
El desinteresado joven que fui,
Mas el pasado murió.
Fallecí.
Y en éste lugar con otra alma renací.

Deseos de pureza.
Calmada tempestad.
Si un día el verde no me besa,
Mi alma -por siempre-
Se irá.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Mi Querido Justin Bieber


Pasé de ser un seguidor suyo. Ahora soy un fanático. Quisiera darle un abrazo y decirle cuánto aprecio su asombrosa música. Mimarlo con graciosas anécdotas de cómo es que junto plata para comprar su música, sus pósters, descargo fotos suyas. Decirle que soy un true belieber...

Luego lo tomaría de la cabeza, se la estiraría y le rajaría el cuello con un cuchillo de mantequilla, cosa que demore más en el proceso de causarle dolor. Le sacaría sus mechas rubias a estirones, de manera que la piel se le abra y comience a sangrar todo su rostro. Le reventaría los ojos con mi dedo del medio diciéndole "¡puta! ¡puta! ¡puta culiá!". Le cantaría su cumpleaños versión death metal a todo trapo, hasta que sus oídos revienten.
Como es racista, contrato a dos negros para que lo violen. Y si se queja, una fanática mapuche para que termine de cagárselo con su palo de marchas preferido.


Te amo, Justin.
Tu fan más fan.

Nueva Reseña a Chile del Terror

Es ya posible encontrar un par de críticas y reseñas del libro-antología en los motores de búsqueda (en realidad, es uno solo motor), y éste, del amigo Eduardo Farias, no está nada mal.