Blas Gallego
Paul Eric
jueves, 25 de octubre de 2012
sábado, 13 de octubre de 2012
La mente de un paco, según un Don
Los policías creen en la ley y el orden de una forma muy inocente. Un policía cree en ellos más que el público a quien sirve porque, después de todo, de ellos, de la ley y el orden, deriva ese poder personal que él ama tanto o más que el resto del mundo. Sin embargo, en el policía late una especie de resentimiento contra el público a quien sirve. Siendo al mismo tiempo su guardián y su servidor, como guardián resulta desagradable, ofensivo y exigente, mientras que como servidor es astuto, peligroso, y está lleno de hipocresía, el mecanismo de la sociedad a la que el policía defiende pone en juego todos sus recursos para arrebatarle su presa. Las sentencias las dictan, en realidad, los políticos. Los jueces suspenden las sentencias dictadas contra los peores delincuentes. Los gobernadores de los Estados, e incluso el presidente de la nación, conceden indultos plenos de los que se benefician aquellos cuyos abogados no les han conseguido la libertad. Y aprenderse la lección: ¿Por qué no beneficiarse él de los tributos que pagan muchos de estos delincuentes? El lo necesita más. ¿Por qué sus hijos no pueden ir a la universidad? ¿Por qué su esposa no puede comprar en las tiendas más caras? ¿Y por qué no puede él tomarse unas vacaciones en Florida? A fin de cuentas arriesga su vida, y eso debe tener su premio.
Normalmente, sin embargo, el policía no acepta dinero sucio. Aceptará dinero de un corredor de apuestas o de un hombre que no quiere comprar tickets de aparcamiento; tolerará, por consideración, que las prostitutas ejerzan su oficio... Estos son vicios naturales en el hombre. Pero lo que no hará normalmente es aceptar dinero procedente de traficantes de drogas, de atracadores a mano armada, de violadores, asesinos, etc. En la mente del policía esto ataca el núcleo central de su autoridad personal, por lo que no puede ser permitido, y menos fomentado.
Mario Puzo,
El Padrino
lunes, 8 de octubre de 2012
Ellas en viñetas
No creo tener más de cinco mujeres salidas del cómic que me hacen odiar sus páginas, por querer que fuesen reales.
Nueva sección
domingo, 30 de septiembre de 2012
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